Cierre de Proyecto

La Gestión de Proyectos tiene como finalidad principal la planificación, el seguimiento y control de las actividades y de los recursos humanos y materiales que intervienen en el desarrollo de un Sistema de Información. Como consecuencia de este control es posible conocer en todo momento qué problemas se producen y resolverlos o paliarlos de manera inmediata.

Se pueden distinguir tres grupos de actividades:

Actividades de Inicio del Proyecto (GPI).
Al principio del proyecto, al concluir el proceso Estudio de Viabilidad del Sistema, se realizarán las actividades de Estimación de Esfuerzo y Planificación del proyecto.

Actividades de Seguimiento y Control (GPS).
Comprenden desde la asignación de las tareas hasta su aceptación interna por parte del equipo de proyecto, incluyendo la gestión de incidencias y cambios en los requisitos que puedan presentarse y afectar a la planificación del proyecto. El Seguimiento y Control del proyecto se realizan durante los procesos de Análisis, Diseño, Construcción, Implantación y Aceptación, y Mantenimiento del Sistema de Información, para vigilar el correcto desarrollo de las actividades y tareas establecidas en la planificación.

Actividades de Finalización del Proyecto.
Por último, al concluir el proyecto se realizan las tareas propias de Cierre del Proyecto y Registro de la Documentación de Gestión.

CIERRE del PROYECTO

Una vez cumplida la vida útil del proyecto, se procede a tomar medidas para el cierre del mismo. Se debe tener en cuenta que el cierre del proyecto, es la culminación del mismo. No se puede considerar terminado un proyecto hasta que el Cliente o Usuario expresa su conformidad. La aceptación, por parte del Usuario o Cliente, del Sistema de Información está contemplada en los procesos de MÉTRICA Versión 3: Implantación y Aceptación del Sistema (IAS), y Mantenimiento del Sistema de Información (MSI).

Un proyecto ha finalizado cuando, desde el punto de vista técnico todas las actividades hayan finalizado por completo, o en el peor caso, que se haya agotado el tiempo para llevarlos a cabo. Y por otro lado cuando desde el punto de vista administrativo no van a presentarse costes adicionales y se han facturado todas las cantidades al cliente (independientemente de que aún no se hayan cobrado).

Es posible que el Sistema de Información sea aceptado aun cuando exista alguna reserva (error) de menor importancia que deberá ser solventada y el Jefe de Proyecto será el encargado de verificar que esto es así. Cuando un proyecto concluye es necesario realizar las tareas asociadas al Cierre del Proyecto.

El proceso de cierre consiste en resumir los datos del proyecto, en cuanto a funcionalidad, tecnología, equipo técnico, formación recibida, experiencias, logros, problemas encontrados y, en general, cualquier dato que el equipo de desarrollo (Jefe de Proyecto, programadores, etc.) considere de interés. Hay que tener en cuenta que esta información tiene la finalidad de servir de apoyo a proyectos futuros, aprovechando las experiencias habidas y tratando de evitar incurrir en los mismos errores; para lo que será necesario registrar toda la información que aún no lo esté, realizar el balance final del proyecto y extraer toda la documentación para archivarla adecuadamente.

Objetivos principales:
– Analizar desde la perspectiva económica; balance de los recursos gastados y los beneficios obtenidos.
– Diagnosticar el funcionamiento, tratando de analizar las desviaciones entre las previsiones iniciales y el resultado.
– Corregir (proyectos futuros) las actuaciones que dieron pie a tales desviaciones.

PRUEBAS

Para poder realizar un correcto cierre es necesario aplicarle algunas pruebas al software desarrollado. La fase de pruebas es una de las más costosas del ciclo de vida de un software. Se deben realizar pruebas de todos los artefactos generados durante la construcción de un producto, lo que incluye especificaciones de requisitos, casos de uso, diagramas de diversos tipos y, por supuesto, el código fuente y el resto de productos que forman parte de la aplicación. Por lo tanto hay que diseñar pruebas que saque a la luz diferentes clases de errores, haciéndolo con la menor cantidad de tiempo y esfuerzo.

Hay dos maneras de probar cualquier producto:

1. Si se conoce la función específica para la que se diseño el producto se aplican pruebas que demuestren que cada función es plenamente operacional, mientras se buscan los errores de cada función. Estas pruebas se denominan: pruebas de CAJA NEGRA.

2. Si se conoce el funcionamiento interno del producto, se aplican pruebas para asegurar que todas las piezas encajen, es decir, que las operaciones internas se realicen de acuerdo con las especificaciones. Estas pruebas se denominan: pruebas de CAJA BLANCA.

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